March 21st 2009 08:24 am

La integración de la supervisión

Tras la crisis financiera que hemos vivido en los últimos dos años, se reabren con más preocupación los debates que giran en torno a la supervisión y a la regulación del sector financiero.

En las últimas semanas se ha estado analizando el futuro de la supervisión y regulación del sector financiero en la Unión Europea, tanto por la Comisión Europea como por un comité asesor.

La CE finalmente no ha otorgado la posibilidad de ostentar la supervisión financiera al Banco Central Europeo, dado que ha considerado que este debe mantenerse centrado en su actividad principal, la gestión monetaria.

Adicionalmente, la CE propone una revisión de los comités (bursátil, bancario y asegurador), pero se trata de una revisión poco profunda. Se ha tomado la decisión de mantener la vigilancia de las entidades financieras como competencia de cada país.

Los europeos debemos asumir ya la realidad de la integración, con el euro como testigo de la misma, y asumir por tanto la necesidad de las reformas correspondientes para una armonización reguladora del espacio económico europeo.

Deben evitarse situaciones como las vividas con la crisis financiera, como por ejemplo, la acción unilateral de Alemania al incrementar el fondo de garantía de depósitos de su país. Situaciones como esa suponen una asimetría en cuanto a la competencia del sector y pueden convertirse en una forma encubierta de proteccionismo nacional.

Medidas como la nacionalización, o no, de entidades financieras del mercado europeo, deberían estar sometidas a protocolos de actuación comunes, bajo reguladores comunes. No debemos permitir que esto se convierta en un sálvese quien pueda.

El futuro de Europa pasa por la progresiva integración de sus órganos, los estados cedieron la política monetaria y algún día acabarán cediendo la política fiscal, proceso que se verá materializado en la integración de las agencias tributarias en un único órgano. De otro modo se continuarán manteniendo disparidades en el mercado único, que alteran su estructura competitiva.

También los reguladores, tanto del sector financiero, como del resto de la economía, deberán acabar integrándose en los órganos que tomen las riendas de Europa.

La crisis económica presente, más las crisis venideras, son ya crisis de alcance mundial, donde la globalización funciona como transmisor de las mismas por la economía de todo el mundo. Ante problemáticas de alcance global, la UE debe actuar de forma global, pero la realidad que vivimos es diferente a lo que debería ser.

Problemas locales requieren soluciones locales, pero problemas europeos requieren soluciones europeas.

Simón Pérez

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