March 21st 2009 08:34 am
¿Existe vacuna contra el virus del proteccionismo?
En el Foro Económico Mundial de Davos, reunido el pasado mes de enero, varios de sus interlocutores mostraron su preocupación ante la posibilidad de que el proteccionismo se extendiese a lo largo de la economía. Como si de un virus se tratase, ha iniciado su proceso de infección, el cual se está extendiendo a lo largo y ancho de la economía mundial.
Tenemos ejemplos de ello en el plan de estímulo de la economía presentado por Obama, en el cual se contemplan medidas proteccionistas para la industria de la siderurgia, favoreciendo el consumo de producto interior.
La UE también está en riesgo de infección y en la cumbre extraordinaria del pasado 1 de marzo se ha tratado de prevenir la enfermedad, que como dice el refrán, siempre es mejor que curarla.
En el seno de la UE deben destacarse, por ejemplo, las aspiraciones proteccionistas de Francia para proteger su sector automovilístico; o como Alemania que incrementó de forma unilateral su fondo de garantía de depósitos, materializando por tanto la existencia de diferentes políticas de prevención sobre la crisis bancaria para cada país de la UE.
La UE no puede enfermar de proteccionismo, cuando menos a nivel interno, en cuanto contradice los fundamentos constitutivos de la misma y por tanto su propia razón de ser, la integración de sus miembros. Y así se ha manifestado en la reunión extraordinaria que ha mantenido el 1 de marzo. Pero pese a ser el planteamiento “oficial” de la UE, debe vigilarse la actuación de cada país para evitar medidas unilaterales encaminadas a la protección de sus economías.
Se ha demostrado tanto teórica como empíricamente que el libre comercio genera beneficios para todas las partes, sustentando actualmente muchas economías en desarrollo que exportan su producción a países desarrollados. Si la infección proteccionista puede ser grave para la economía en su conjunto, para los países en desarrollo puede ser letal.
El mundo entero debe velar por el mantenimiento de los logros alcanzados hasta la fecha, en cuanto al libre comercio entre las distintas naciones. Debe retomarse el espíritu de las Rondas de Doha y, con el respaldo de la OMC (Organización Mundial del Comercio), continuar en el camino del liberalismo económico y comercial.
En el caso concreto de la UE, es más necesario aún mantener la competencia internamente, para lo cual el Tribunal de Defensa de la Competencia debe proseguir con ahínco en sus labores. Se demuestra que la libre decisión de los agentes económicos en situaciones de adecuada competencia genera resultados económicos óptimos.
La UE, después de haber liberalizado varios sectores de la economía, después de haber logrado la integración económica y monetaria, después de haber eliminado las fronteras comerciales internas, no puede volver hacia atrás en el camino de la libertad económica.
El mercado único que hemos configurado los componentes de la UE, debe regirse por las reglas básicas del libre comercio y la competencia económica; debemos velar por la eficiencia y crecimiento de nuestro mercado.
Siendo la UE actualmente el único ejemplo real de la culminación de la integración económica, puede ser tomada como referente en lo que a procesos de integración se refiere. Debe recordarse que las aspiraciones constitutivas de la UE pretendían una integración más allá del ámbito económico, pero decidieron empezar por éste pues es el más tangible y el que mayor influencia puede tener sobre el pueblo.
Aplicando el razonamiento inherente en la UE al comercio mundial, podemos considerar que la existencia, mantenimiento y desarrollo del comercio internacional, supone un primer paso en la integración social a escala mundial.
La vacuna por tanto para protegernos del proteccionismo, es a su vez motor de la integración económica mundial, antesala de la integración social mundial y por tanto elemento de cohesión ante futuras disputas que pudiesen surgir, antídoto ante posibles conflictos armados a escala mundial, como fue el nacimiento de la UE tras la segunda guerra mundial, minimizando los riesgos de conflicto entre sus componentes.
Simón Pérez
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