February 15th 2009
El 2009 de Europa entre crisis económica y tensiones sociales
Y si Grecia fuera simplemente el ‘ensayo general’ de una crisis económico-social que cada vez cobra más fuerza y se vuelve incontrolable? La ola de protestas que estallaron tanto en Atenas como en otras ciudades helénicas el pasado mes de diciembre y que aún no han amainado por completo, han dado vida a un encendido debate entre los analistas del comportamiento social. Las imágenes que nos han llegado muestran la sucesión de continuos enfrentamientos violentos entre policías y manifestantes (generalmente considerados afiliados a grupos anárquicos), que se generaron tras el asesinato del joven Alexis Grigoropulos por parte de un agente.
En realidad, la muerte de Alexis fue la chispa que encendió la mecha de un malcontento que en Grecia ya llevaba mucho tiempo fraguándose. La crisis económica que afecta principalmente a la clase media, la repentina disminución de la riqueza de un país que probablemente estaba viviendo por encima de sus posibilidades reales, los recortes en el presupuesto del sistema sanitario y universitario presentados por el primer ministro Konstandinos Karamanlis en una ley ‘draconiana’, las dificultades a las que se enfrentan los bancos que invirtieron en este enredo balcánico, los escándalos de corrupción que afligen el país: éstas son las verdaderas razones que han llevado a la gente a la calle para pedir en voz alta un cambio de rumbo. Las últimas noticias hablan de un creciente movimiento de protesta social que, aunque no haya alcanzado los niveles de ira y violencia de Grecia, se está propagando prácticamente por todo el continente europeo. El descontento se manifestó primero en los países bálticos con fuertes disturbios en Lituania y Letonia (donde se prevé que, en este año, la desocupación se duplicará). Luego le tocó a Bulgaria cuya capital, Sofía, fue escenario, hace dos semanas, de una manifestación de dos mil personas que degeneró en violentos enfrentamientos con la policía. Asimismo, se observa descontento en Italia, donde hace poco, los habitantes de Lampedusa se rebelaron contra la llegada de inmigrantes a la isla, lugar catalizador de los conflictos sociales que afectan al país transalpino. Tampoco Islandia, que hasta hace pocos meses se consideraba uno de los países que gozada del mayor índice de desarrollo y bienestar, ha podido evitar las protestas, y se ha convertido en una isla sin fututo cierto, que ha caído en una espiral de decadencia económica y social asociada a la gravísima crisis que ha azotado sus bancos. En enero, tres mil personas abarrotaron las calles de Reikiavik para protestar contra la sustancial bancarrota del país (que, según las previsiones, sufrirá una contracción del PIB del 10% en 2009). Hubo incluso quien lanzó huevos y latas al coche del primer ministro Geir Haarde, que se vio obligado a convocar elecciones anticipadas. ¿Y ahora a quién le tocará? Según el presidente del FMI, Dominique Strauss Kahn, la situación general “es muy, muy seria [y, aunque] hasta ahora se han llevado a cabo huelgas aparentemente normales, la situación podría empeorar rápidamente.” Es probable que los países que se encuentran al borde de este precipicio social, son los que están sufriendo un decrecimiento económico y un aumento del paro más preocupantes: Italia, España, Francia e Irlanda. Estos serán los escenarios de los futuros posibles conflictos. Ahora sólo cabe esperar que las modalidades de las próximas protestas, si es que se produjeran, no sigan el ejemplo griego.
Federico Martire
